La verdad, de toda Turquía, Estambul es lo que menos me gustó. Mi primer contacto con la ciudad fue terrible, me pareció sucia, fea y caótica. Los guías fueron también un desastre. Según te vas acercando a Santa Sofía, mejora un poco la cosa. 

La Mezquita Azul me pareció soberbia, Santa Sofía llama menos la atención pero porque tristemente le falta una gran restauración. 

Estambul mezquita azul y Santa Sofía
Estambul: mezquita azul y Santa Sofía

 El hipódromo es la plaza de enfrente y, aunque tiene algunos puntos de interés, se ve rápido. También se ve rápido el Gran Bazar si no tienes nada que comprar. No es lo que uno espera de un bazar, parece más bien un mercado cerrado, solo que la mayoría de los puestos son falsificaciones de grandes marcas.

Las cisternas, con la iluminación y alguna que otra obra de arte, tienen un ambiente muy especial.

La Mezquita Nueva apenas tiene 200 y pico años pero es muy bonita. El Mercado de Especias es también otro punto de interés turístico, pero solo si te interesa comprar.

El crucero por el Bósforo me pareció perfectamente prescindible. Es una zona bonita y se ven dos continentes, pero al final no hay más que casas modernas de gente rica. Después puedes ver la calle peatonal de Taxim es otra zona de compras

Estambul cisterna y mezquita nueva
Estambul cisterna y mezquita nueva

El museo arqueológico es una grata sorpresa. No tiene muchísimas cosas, pero son relevantes, organizadas, didácticas y estéticas.

Palacio de Topkapi y Museo Arqueológico
Palacio de Topkapi y Museo Arqueológico

Palacio de Topkapi

Es de lo mejor de Estambul. Necesitas una mañana entera para verlo con tranquilidad (y mejor madrugar por la cola) porque es inmenso. Prescinde de la audioguía.

Dentro del complejo Palaciego podemos visitar desde las cocinas hasta distintos espacios en los que se movían los emperadores bizantinos (preciosa biblioteca, y muchos otros palacios son encantadores). Para entrar en la sala de las reliquias tienes que taparte como para entrar en una mezquita. El edificio es una preciosidad, aunque las reliquias son bastante extrañas.

El harén se paga aparte, pero, aunque las primeras salas piensas que puedes haber cometido un error, al final sí que está bien la visita, recomiendo no perdérselo.

Crónica del viaje completa:

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