Como ya comenté, este año visité Viena y algunas otras ciudades de alrededor (un consejo, si vas en primavera, lleva protección solar y chubasquero… necesitarás ambos). Lo hice por mi cuenta y es un país con algunas sorpresas si no vas preparado. Un índice rápido sobre los principales consejos a la hora de visitar este país:
El dinero en Austria
Es una de las pocas cosas por las que no hay que preocuparse: usan el euro. No obstante, tienes que tener en cuenta una cosa: todo es infinitamente más caro en ese país. Incluso comiendo a base de comida de supermercado, gasté casi el doble de lo que había esperado solo en alimentación básica. ¡Mejor no hablar de caprichos!
Hay varias tarjetas con descuentos o pases a museos, pero yo hice cuentas e, incluso poniéndome en el peor escenario de entrar en un museo detrás de otro viéndolos a la carrera, me salía más rentable pagarlos de uno en uno. Pero, como siempre, dependerá de tus planes y de tus propios cálculos considerar si compensa o no.
Transporte en Viena
Nada más llegar a Viena, empiezas a ver carteles sobre un servicio de trenes que conecta el aeropuerto con el centro. Es mejor pasar de largo y buscar el metro normal, pero no en el mostrador, donde a un grupo que estaba antes que yo les intentaron colar una tarjeta de varios días o una de esas que van con descuentos en museos incluidos.
Las máquinas expendedoras del metro son muy fáciles de usar si sabes inglés, y te dan un billete sencillo para viajar del aeropuerto al centro de Viena por menos de cinco euros. Eso sí, cuidado con el vagón en el que entras. Yo descubrí que me había colado en primera clase para la ida a la vuelta, así que me podrían haber puesto una multa. Los vagones normales son mejores que un ave, pero si sientes que es demasiado lujoso, probablemente tengas que seguir hasta otro vagón.
La red de transportes en la ciudad es bastante buena, entre metro, buses y tranvías, aunque es recomendable caminar y patearla, porque es una ciudad bastante compacta e incluso en las calles que no son del centro te encuentras cosas bonitas que ver.
Comer y beber en Viena (y Austria en general)
Una buena noticia es que el agua en Viena es de gran calidad, directa de los Alpes. Sabe menos mineral que las aguas minerales, así que al menos en agua te ahorrarás un pico, porque además hay fuentes por el centro.
Los platos que más nos recomendaron los guías fueron el Wiener Schnitzel y el Gulash. De postre, por supuesto, la omnipresente tarta Sacher o el apfelstrudel. No probé ninguno porque iba justa de presupuesto y había otras tartas más apetecibles. Porque no puedes irte sin meterte en una cafetería y tomarte una tarta, es muy típico. Es costumbre dejar propina, por cierto, alrededor del 10-15%
Ten en cuenta que los horarios que tienen los servicios de comida no son como en España y cierran pronto, así que tienes que planificarte en torno a ellos.
Si vas bajo de presupuesto y necesitas comer caliente, en Viena hay supermercados en el centro que tienen esa opción y puedes consumir en un rincón del local. Pero hay que tener cuidado porque algunos de los platos van al peso y si te sirves mucho te puede salir más rentable ir a un restaurante.
Baños en Viena
Por supuesto, ir al baño en Viena (y en el resto de Austria y Bratislava) también sale caro: entre 0,5€ y 1€. Al menos estaban limpios. Mejor llevar monedas sueltas.
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