De qué va
El abuelo de Frank ha muerto y la residencia de ancianos en la que iba a ingresarlo se niegaa devolver el dinero que pagó por anticipado. Por eso, Frank, de treinta y tres años, ha ocupado el puesto de su abuelo en el asilo.
El director del centro con el que tiene disputa le limita sus movimientos y, para molestarle, hace que un adolescente huérfano que ha entrado de forma forzada en un programa de voluntariado vaya a leerle en voz alta. A Frank se le ocurre entonces utilizar al chico para salir más a menudo y llevar a cabo un loco plan para poner patas arriba a la comunidad.
Reseña de Una cuestión de principios
★★★★★
Es un libro divertido, atrevido, políticamente incorrecto y delirante. Además, se las arregla para emocionarte con muchos temas sensibles.
La estructura de capítulos se solapa un poco y hay un fundido en negro en el momento álgido de la locura. Al ser tan impredecible es muy fluido y ameno a la hora de leerlo.
Se alternan capítulos con tres puntos de vista. Por un lado, el de Frank, adinerado programador informático pero empeñado en recuperar el dinero del anticipo. Por otro el de Elroy, un huérfano tartamudo que vive en horribles casas de acogida y sufre acoso escolar. Y por último Sally que, tras el suicidio de su padre y de su tía, solo piensa en matarse y librarse de su pasivo-agresiva madre.
Los que llevan más peso son Frank y Elroy. El primero tiene unas ideas muy locas (que empiezan por meterse tanto en el papel de interno que hasta usa pañales) pero también dice a veces cosas muy cuerdas. Sus ocurrencias son muy imprevisibles y no tiene filtros, así que no sabes lo que esperar.
La contrapartida es Elroy, que está en una situación espantosa. Con unos padres de acogida seniles que apenas le reconocen y son incapaces de cuidarle, y acosado por una banda de chicos en el colegio, acompañar a Frank en sus salidas, comer con él comida de verdad y recibir cosas que nunca había tenido es como un sueño para él.
La incorporación de Sally formará un trío peculiar que conspirará para llevar a cabo los locos planes de Frank. Lo harán a pesar de la vigilancia del dueño de la residencia y del orientador escolar porreta y bocazas que se supone que supervisa a Elroy y Sally, por nombrar un par de los muchos personajes rocambolescos de la novela.
No puedo decir mucho más sin chafar las sorpresas y giros del libro, salvo que es muy políticamente incorrecto. Hay que leerlo con la mente abierta, pero me pareció muy divertido y original. Recomendadísimo.

Título Original: Managed care
336 páginas
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Reseña original de Cuestión de principios en Anika entre libros
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