Busco matazombies. ¿La razón? Pues que uno de esos cabrones malolientes me ha mordido y pronto me convertiré en uno de ellos. Parece fácil: hasta hacía poco, dabas una patada y te encontrabas con uno. Pero nada, basta con que lo busques…
No me interpretéis mal: hay muchos tipos por ahí con bates y todo tipo de armas, pero lo que yo busco es un profesional, de los que te dejan bien muerto. No me gustaría que uno de esos imbéciles no me llegue a matar del todo y me pase luego meses arrastrándome por ahí con un miembro de menos. No, ni hablar. Me voy a convertir en zombie pero no quiero perder la dignidad ¡Eso nunca!

Así que aquí estoy, pegando carteles como un idiota por toda la ciudad a mis 60 años de edad, que yo no estoy para estos trotes, y para colmo cada dos por tres tengo que andarme esquivando de vez en cuando a los zombies, porque como todavía no soy uno de ellos probablemente intenten comerme.
¡Esto es una vergüenza! El gobierno fue capaz de controlar todas las enfermedades: que si la gripe A, que si las vacas locas, que si el coronavirus… ¡Pero la plaga de zombies no! Y ahora, por su incompetencia, me voy a convertir yo también en uno. ¡Si lo sé, no voto a esos blandengues!
Ya se me acabaron los carteles, y tengo mucho sueño. Espero que alguno de los matazombies profesionales lea alguno y sea capaz de encontrar mi calle, porque sospecho que mañana me despertaré… siendo uno de ellos.
Sígueme en…
O apúntate a la newsletter y no te pierdas nada.
Este es el relato y la imagen que hice para concursar en la II semana del Relato Zombi en mayo de 2011. No recuerdo haber recibido ninguna mención.
Antologías de relatos cortos


Descubre más desde Déborah F. Muñoz
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.




