Corre tanto que piensa que de un momento a otro desfallecerá, pero sus presas no le dan tregua. Son mucho más rápidas que él y le marean, esperando y evadiéndole en el último momento, cruzándose entre sí.
Harto a más no poder, se para un segundo, boqueando. Ni siquiera sabe por qué le han liado, cuando estaba tan a gusto en una esquina, sin meterse con nadie. Pero de alguna forma se ha dejado convencer y su orgullo le impide rendirse hasta capturar a una de sus presas.
Vuelve a ponerse en movimiento y ve su oportunidad cuando uno tropieza. No llega a caer, pero el cambio de ritmo es suficiente para darle alcance.
—¡La ligas! —dice, alejándose a toda velocidad. Ahora es una presa más y eso no está tan mal, aunque el pilla-pilla nunca le terminará de convencer.
Este es el último de los relatos que hice para el mes de diciembre 2012 en Adictos a la escritura. El tema era un grupo de niños jugando y no se podía decir: juego, diversión, entretenimiento, recreo, pasatiempo.
Sígueme en…
O apúntate a la newsletter y no te pierdas nada.
Todos los relatos cortos y personajes de esta web son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia






