Ahí estaba otra vez, la chica de palacio. Se vestía como una acólita más, pero su forma de moverse y su educada forma de expresarse la delataban. Esta vez, Karlan decidió no dejarla escapar; no podían permitirse tener a una espía entre sus fieles. Aunque ocultaban sus ideas revolucionarias bajo una maraña de metáforas y ninguna autoridad podía censurar sus textos y discursos oficiales, cualquier desliz podía hacer que fueran a por ellos.
Al acabar la ceremonia, se movió rápido y, antes de que lograra escabullirse, interceptó a la joven y la interrogó con dureza. La chica se puso a llorar y le explicó que su señora estaba interesada en esa nueva religión, pero que no podía ir ella misma a sus ceremonias. La enviaba para que se las contara al detalle.
Saber que una noble estaba interesada en su credo infló el ego de Karlan, que poco a poco fue cogiendo confianza con la sirvienta. Eso le llevó a profundizar con ella en los misterios de su credo. Si bien algunas de las cosas que le contó podían haber despertado el recelo de las autoridades, ella fue discreta. Eso le llevó a pensar que tanto la sirvienta como su señora eran sinceras en su fe.
Esa fue su perdición. La dama había jurado destruir de raíz cualquier vestigio de esa nueva religión y sabían que con los pequeños detalles que se le escapaban a Karlan la caída sería tan lenta como la burocracia. Así pues, fingieron obviar los indicios de traición y estar de acuerdo con ellos hasta que el sacerdote se atrevió a hablarles de su visión del futuro, que implicaba una remodelación completa de los altos estamentos.
Eso fue más que suficiente: cuando la traición era tan clara, ninguna burocracia podía frenar el peso de la ley. En menos de un día tanto los templos como los fieles fueron erradicados, para satisfacción de la dama, que premió a su sirvienta con la libertad y una dote considerable por su magnífica actuación.
Sígueme en…
O apúntate a la newsletter y no te pierdas nada.
Escribí este relato corto en mayo de 2019 con las portadas que prediseñé. Esta vez tiré por algo más o menos fantasioso, porque, la verdad, estaba algo pachucha y no me apetecía documentarme ^^.

¿Buscas lecturas de fantasía?



Descubre más desde Déborah F. Muñoz
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



