Solo seis balas. Ni de lejos suficientes para defender a su familia de la horda de zombies que había invadido su granja y que amenazaba con entrar en su búnker en cualquier momento.

Solo seis balas y comida para siete días. Si no lograban encontrar la forma de entrar, morirían igualmente, de forma lenta y angustiosa. Aunque era mejor que convertirse en uno de ellos.

Solo seis balas, comida para un día y una cuerda. Eso era todo. Pero sería suficiente.

Cuando por fin los zombies lograron abrirse paso, solo encontraron seis cadáveres con una bala en la cabeza y otro colgando del techo. Era una pena no poder engrosar las filas del nigromante, pero al menos pudieron dar rienda suelta a su apetito.

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