Solo seis balas. Ni de lejos suficientes para defender a su familia de la horda de zombies que había invadido su granja y que amenazaba con entrar en su búnker en cualquier momento.
Solo seis balas y comida para siete días. Si no lograban encontrar la forma de entrar, morirían igualmente, de forma lenta y angustiosa. Aunque era mejor que convertirse en uno de ellos.
Solo seis balas, comida para un día y una cuerda. Eso era todo. Pero sería suficiente.
Cuando por fin los zombies lograron abrirse paso, solo encontraron seis cadáveres con una bala en la cabeza y otro colgando del techo. Era una pena no poder engrosar las filas del nigromante, pero al menos pudieron dar rienda suelta a su apetito.
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Otro relato hecho en noviembre de 2018 con las portadas que prediseñé hace unos años. La verdad es que, a nivel visual, no evoca una historia de zombies, pero la imagen de la pistola y, sobre todo, el título (Solo seis balas) me inspiraron este microrrelato.

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