Este mes fue el del lanzamiento de En busca de Nefertari, así que hablé de cómo surgió el proyecto y lo que podemos encontrar en él.

También comenté la nueva tendencia de los libros para aparentar, hablé de mi visita a la exposición ¡Me lo pido! y de la exposición Un Madrid de novela negra, a la que fui aprovechando que tenía que dejar los ejemplares para el depósito legal de En busca de Nefertar.

Luego, entré de lleno en los compromisos navideños y me dejé convencer por mi jefe y un compañero de trabajo para migrar la web de WordPress.com a un hosting propio… y la pesadilla de la migración se hizo aún mayor.

Portada de la biografía En busca de Nefertari

Mis apariciones como autora, relatos cortos y proyectos creativos…

Este mes publiqué estos relatos cortos:

  • Sangre en la espada: Quería sentir cómo arrebataba una vida, así que escapó de palacio y se internó en los bajos fondos para cumplir su deseo…
  • Tiempo, dinero y paciencia: Esta tarde es su gran cita y va a dedicar todo el día a estar perfecta… aunque tenga que gastar de más.

Mis opiniones de lectora y cinéfila, eventos…:

Hice la reseña de estos libros:

Hablé de este cómic:

Comenté estas películas:

Viajes:

Comencé a comentar mi viaje a Irlanda con mis dos días en Dublín y todo lo que vi en Irlanda del Norte.

Vídeos:

Entradas migradas a la web este mes

Este mes me he centrado en otras cosas y la migración ha sido bastante modesta:

En meses anteriores…

Resumen de 2024.

Enero: Inicio de año intenso

Año nuevo, ¡estanterías nuevas! Ya eran necesarias, porque los libros apilados amenazaban con matarme, así que, en cuanto acabaron las fiestas (qué agotamiento), me puse con el montaje.

También apareció una humedad del suelo al techo en mi nueva casa, ¡qué suerte la mía, ni un mes aguanté sin problemas! El tema es que es de la comunidad, así que esto se va a alargar.

Por otro lado, el 4 de febrero de 2025 (por fin) saldrá a la venta «No somos marionetas de los dioses«, así que, como con todo lanzamiento, había muchos detalles que pulir… Si es que Amazon me dejaba pulirlos a tiempo. Primero me llegaron todos los ejemplares que había encargado para prensa con una faja de «prohibido la reventa». Los mandé, claro, porque el contenido es lo que importa, pero no entiendo por qué la plataforma hace esas cosas. ¡Y yo no podía hacer fotos ni vídeos de mis ejemplares porque se veían con la faja!

Luego, se activó la opción de pedir ejemplares normales y para ir pintando los bordes de la edición especial les hice un pedido de ocho libros más… de los que solo vinieron tres bien. El resto, tenían arañazos, cubiertas destrozadas o pegamento en la portada. Vamos, que no es probable que, para el día del lanzamiento, pueda enviar los ejemplares premium. Pero, en contrapartida, han activado ya la preventa del ebook.

Tuve una semana de vacaciones en la que aproveché para hacer una visita a Madrigal de las Altas Torres y una escapada a la maravillosa ciudad de Salamanca. También tuve que interrumpir mis vacaciones para ir a FITUR por trabajo, aunque aproveché para ver la feria. Además, en el trabajo fue un mes intenso, así que casi necesito otra semana de vacaciones ^^.

Este mes hablé sobre chick lit, por cierto.

Febrero: el esperado lanzamiento

Lo primero y más importante, ¡ya está aquí! Después de tantas vueltas, ya se puede comprar «No somos marionetas de los dioses». Y me he tirado todo el mes pintando las ediciones premium, aunque las ventas no son muy boyantes…

De qué va No somos marionetas de los dioses:

Casi a la par que un extraño llega al pueblo y que empiezan a salir a la luz secretos peligrosos del pasado, Datne descubre que tiene el don de la magia. Tendrá que aprender a usarlo a escondidas si no quiere morir o acabar a merced del Emperador. Pero su habilidad con la magia es tan extraordinaria como preocupante, y solo puede proceder de los dioses, que la han elegido para cumplir una misión legendaria.

Datne ni cree en los dioses ni está dispuesta a cumplir sus órdenes. Es más, hará lo que haga falta con tal de deshacerse de lo que la obliga a seguir adelante en esa misión y romper su conexión con las deidades. Aunque eso signifique encontrar aliados insospechados, como un traidor que ha sacado partido de su maldición, un rey que no quiere ser rey, criaturas fantásticas, los rebeldes que quieren restaurar el viejo orden… o las propias fuerzas del mal.

El resto de febrero también fue movido. Empecé yendo a la presentación de Mil millas Nilo abajo, el principio de otra reunión del club de lectores, que este mes ha coincidido dos veces. Hubo un tiempo en el que hacía crónica de las presentaciones, pero ¿para qué? Ya no me motivan, y en esta hubo no pocos spoilers…

También retomé las clases de esgrima histórica en Alcalá de Henares e hice una escapada a Aranda del Duero.

Marzo: Aventura húngara

El primer fin de semana de marzo decidí reservármelo para mí, pero el resto del mes ha sido intenso. Visité la exposición de Tesoros de Egipto en Fuenlabrada, os hablé de la historia de mi último libro, No somos marionetas de los dioses, me confirmaron el diagnóstico de TEA (un paso más para el autoconocimiento), fui al Reyno de Castilla, reflexioné sobre la ingente cantidad de trabajo que hay tras una reseña, me escapé a Burgo de Osma y rematé ¡con unas vacaciones en Budapest!

Y empezaron fuerte: llego al hotel de Budapest y no me abre nadie. Llamo y no contesta nadie. 1 hora después aparece el dueño del edificio diciendo que el del hotel era un moroso, que le han echado y el edificio está clausurado…

Consigo que me realojen (solo faltaba) y acabo en un edificio con pinta muy turbia en el que parece haber un negocio de masajes con final feliz. Y ahí he estado alojada, con una alarma casera en la puerta porque no me daba seguridad y la puerta sin pestillo abría hacia fuera…

Déborah F Muñoz en Budapest

Eso sí, la ciudad, aunque decadente, me ha parecido muy bonita (y, de momento, barata).

Abril: Una semana tranquila

Abril ha sido un mes muy frustrante porque he tenido que lidiar en demasiadas ocasiones con la Administración Pública. Es una auténtica pesadilla, porque entras en el círculo vicioso de «nadie te ayuda sin cita previa pero nunca puedes pedir cita previa porque están todos los días ocupados». Un infierno.

Necesitaba despejarme y desconectar, así que el primer viernes lo dediqué a ir a una ópera que me llamaba mucho la atención pero que me decepcionó mucho… También hice un barrido por tiendas de segunda mano antes de caer de lleno en la temporada de ferias del libro, lo que aligeró mi lista de deseos pero también mi cartera…

Una fantástica escapada a Almagro en el Tren del Teatro Clásico cerró la primera mitad del mes. Luego vino la Semana Santa y, entre el mal tiempo y que todo está hasta arriba de gente, preferí quedarme en casa y avanzar con proyectos.

Probé a publicar Amigos o algo más en Audible con el programa beta de Virtual Voice de Amazon… No me gusta usar la IA en vez de un doblador, pero pesa más el hacer que mis libros sean accesibles para personas con discapacidad. De todas formas, al final no tiene mucha utilidad porque solo está disponible en EEUU… por eso no he seguido con el resto de títulos.

También pude retomar muchos de los proyectos que se habían quedado parados… ¡nada como una semana tranquila! Aproveché también para hacer la limpieza general de Semana Santa y encontré las primeras versiones de No somos marionetas de los dioses, por lo que me vino de perlas para hacer una entrada hablando del worldbuilding de la novela.

Ya en la recta final del mes, me escapé a Brihuega, un pueblo fantástico para una escapada aunque todavía no sea temporada de lavanda. Por cierto, aproveché el gran apagón para hacer una maratón de lectura… ¡qué tranquilidad!

Mayo: cierre de etapa

Empecé el mes de puente por los pueblos de la Alcarria, con base en Valdeolivas. Necesitaba recargar pilas, porque a mediados de mes me tuve que someter a una colonoscopia y la preparación previa es infernal (¡qué hambre pasé!).

Este mes también me fui a ver La verbena de la Paloma en el Teatro Amaya, visité el maravilloso Puy Du Fou (¡todavía me quedan espectáculos por ver!), asistí al club de lectura, hablé de los escritores tramposos en Amazon e hicimos una quedada del Club de lectores. También hice mis primeras compras en la Feria del Libro de Madrid.

Además, se produjo un hito en mi casa, y es que el Críper ha cerrado sus puertas. Sostén de mi familia desde antes de que naciera, ese bar ha sido escenario de mis primeras experiencias en el mundo laboral, de las presentaciones de mis libros y de infinidad de anécdotas. Pero la hostelería es muy esclava y, ahora que mi padre ya tiene edad para un merecido descanso, no había nadie que tomara el relevo, así que cerramos una etapa y dijimos adiós a nuestro bar.

Junio: mes de ferias y celebraciones

Junio. Buena parte del mes está ocupado por la Feria del Libro, a la que por supuesto acudí con distintos grupos de amigos, algunos de los cuales desvirtualicé. Compré poco, pero anoté mucho mentalmente y asistí a la charla de la Lit Con dedicada a escritoras de fantasía, con las que me sentí muy identificada.

El calor me dejó bastante tocada, así que pasada la feria mantuve un perfil bajo. Ayudó empezar la jornada intensiva: me he centrado en leer mucho y en escribir mucho, además, compartí mi top de novela juvenil e hice una entrada especial sobre los personajes de No somos marionetas de los dioses.

Julio: Mi primer Celsius

Julio empezó con calores brutales, así que mantuve el perfil bajo en la medida de lo posible, salvo para ir a ver La Traviata, una obra maravillosa (Verdi es acierto seguro). Pero a mediados de mes tenía una cita a la que llevaba años queriendo asistir: el festival Celsius 232.

mis firmas en el Celsius 232
Algunas de mis firmas en el Celsius 232

Avilés estaba imposible (culpa de Brandon Sanderson), así que establecí mi base en Oviedo (a una hora en Renfe) y, tras ver el programa, decidí ir los tres días fuertes y hacer turismo el resto. Esto es lo que hice en el Celsius. No es lo que me habían vendido (por la masificación) pero me ha encantado. El ambiente es fantástico, las charlas (si entras) son interesantes, desvirtualizas y conoces a gente como tú y, además, hablas con autores que molan, descubres libros que pueden encantarte y te llevas las firmas (colas mediante). Acabé agotada, pero sin duda acabaré por repetir otros años.

Este mes también os hablé del género negro y la diferencia entre suspense y misterio, reflexioné sobre los libros de colegio y también preparé una Guía de supervivencia en Budapest y alrededores.

Agosto: un mal mes

Agosto fue un mes para el olvido, para qué mentir. Tuve desde problemas en el piso con riesgo de incendio incluido hasta un funeral. Por suerte, solo había programado algunas entradas sueltas como mi reflexión de qué tipo de escritora soy (¿brújula o mapa?) y tuve un minidescanso, de ahí esta corta entrada de resumen.

Septiembre: tregua irlandesa

Septiembre no mejoró demasiado con respecto a agosto, siguieron los problemas con mis inquilinos y formé parte de la crisis del depósito legal de los autores autopublicados. He retirado de formato papel varias obras, porque no me compensa el dineral que cuesta imprimirlos para mandarlos ahí, pero el resto de obras ya están camino de tenerlo todo bien.

Además acabó la jornada intensiva, dejándome a pocas páginas de acabar la novela y con la novedad de diciembre ya preparada. La vuelta a la oficina y la ampliación del horario fue agotadora, por suerte, tenía varios planes para desconectar: el tren de Cervantes, el tren de Felipe II… y, la última semana, un viaje largo a Irlanda e Irlanda del norte.

La verdad es que el viaje es espectacular a nivel de paisajes, y las ciudades molan mucho, aunque los pueblos se hacen repetitivos y me sobró el último día y parte del penúltimo, pero me gustó mucho en general.

Me vino genial para desconectar de verdad, a ver si se invierte la tendencia de malos meses.

Octubre: ajetreo e inmovilidad

Déborah F Muñoz en la calzada del gigante de Irlanda

Este mes ha sido de bastante ajetreo en lo personal, así que no he tenido mucho movimiento más allá de ir a ver la exposición de trenes históricos de Chamartín. Os hablé del fracaso de la campaña de publicidad en Amazon para vender No somos marionetas de los dioses y tuve un poco de lío con el Depósito Legal (ya os contaré).

Noviembre: el viaje sorpresa

Noviembre no ayudó a salir del pozo de los últimos meses. Hice alguna quedada con distintos grupos, acabé de solucionar todo con el Depósito Legal y puse todo a punto para el lanzamiento del libro en el que recopilo toda la documentación que he encontrado sobre Nefertari. ¡Ha quedado impresionante! Con más de medio centenar de fotos e imágenes, muy bien ordenado y todos mis descubrimientos, espero que ayude a que se conozca mejor esta figura.

Con tantos meses de ajetreo y solo una salida al museo de Bansky y una escapadilla a Medinaceli, decidí que necesitaba un descanso. Como mi presupuesto ya se evaporó con el viaje a Irlanda, decidí probar algo nuevo: un viaje sorpresa. Son supuestamente más baratos, con vuelos y hotel en el centro, aunque me genera ansiedad no tener tiempo de planificar.

Déborah F Muñoz en Amarante

El destino sorpresa fue Oporto, con lo cual, tampoco hubo tanto ahorro, porque lo que me gasté en la caja sorpresa es más o menos lo que podría haber encontrado de haber contratado todo buscando por mi cuenta. Había estado ya en la ciudad hacía dos años por las mismas fechas y viajé más o menos por ese precio.

Pero bueno, el destino es precioso y hay mucho que hacer, así que aproveché para ver muchas cosas que me faltaban y escaparme a Amarante.

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