Aunque Praga es una ciudad preciosa, hacer excursiones por los alrededores nunca está de más. Aquí van un par de sugerencias.
Karlovy Vary

Karlovy Vary es una preciosa ciudad balneario de estilo decimonónico debido a que un incendio en esa época lo arrasó todo. Tiene mucha historia y ha sido frecuentada por todo tipo de personajes famosos, ya que la República Checa, antigua Bohemia, formaba parte del Imperio austrohúngaro y personajes como Beethoven, Froid, la propia emperatriz Sissi y Francisco José (y la suegra, por lo que Sissi se alojaba en otro lugar)… visitaron esta ciudad balneario. Además de muchos actores, ya que los interiores de muchos de los balnearios son ideales para rodajes varios.
Los balnearios están a lo largo del río y hay algunos espectaculares. Además, los lugares que alojan las fuentes tienen una arquitectura propia y especial, porque usan distintos materiales y consiguen un estilo muy característico. Cada fuente tiene la temperatura a la que sale el agua y lo que hay que beber es el agua del fondo. Se necesita una jarrita especial cuya asa es en realidad una especie de pajita (se venden por todas partes como souvenir).
También hay un géiser natural dentro de un edificio un poco soso, y con la tierra que suelta el agua se hacen souvenires petrificados con distintos objetos. En general, en la zona más turística lo que se vende son cosas de lujo, aunque hay algunas excepciones. Y pasear es gratis.
Cesky Krumlov

Este pueblecito medieval, Patrimonio de la Humanidad, que está a ciento ochenta kilómetros de Praga, más o menos dos horas y media de viaje, con una parada técnica por medio.
Al llegar a la ciudad, lo mejor es subir directamente al castillo, que es una mezcla entre castillo y palacio en realidad. Ningún castillo medieval de República Checa se ajusta a lo que los españoles entendemos por castillo medieval, no tuvieron tantos conflictos como en España y eran más residenciales que funcionales. Los jardines son preciosos, muy cuidados y con una fuente bastante bonita.
También se pueden ver los establos, ahora reconvertidos en sala de fiesta; el teatro barroco, que sigue estando tal cual; y varios miradores antes de entrar a los patios del palacio, casi todos con decoración renacentista.
Después, puedes bajar al pueblo en sí, que está a varias alturas y entre dos meandros. Es un lugar con mucho encanto por el que da gusto pasear, y la Iglesia de San Vito es muy bonita por dentro y por fuera. También hay un parque bastante grande en el que pasar el día tranquilo.
Crónica del viaje completa:
- Praga: Malostranska y leyendas
- Cesky Krumlov
- Praga: castillo y ayuntamiento
- Karlovy Vary
- Praga: Clementinum, Ciudad Vieja y Barrio judío
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