Enero: A por otro año espectacular
2022 fue un año espectacular y acabé de cumplir mi lista de cosas que hacer antes de morir, pero he decidido que 2023 no se va a quedar atrás.
Por eso, tengo muchos planes, pero antes venían las vacaciones. Siempre las pillo en enero porque hay menos trabajo y en Navidad no se puede ir a ningún sitio (demasiada gente, demasiado caro). En cualquier caso, lo que ahorré para vacaciones durante la pandemia me lo fundí en 2022 (tres grandes viajes funden cualquier presupuesto), así que este año los viajes serán más moderados, de modo que empecé el año en Aragón.
Monté el viaje por mi cuenta intentando que fuera lo más ecológico (dando prioridad a los trenes) y barato posible, salvo por la excursión al castillo de Loarre, que era cara y en coche. Pero es que el castillo era el eje central (uno de los nuevos ítems de la lista de cosas que hacer antes de morir: ver los castillos chulos de España); Zaragoza, Huesca y Calatayud eran el «ya que voy…».
Luego, la excursión que tenía contratada para ver el castillo fue anulada y tuve que buscarme la vida para llegar hasta allí (al final fue más ecológico, porque buena parte del trayecto fue en tren), al igual que me había buscado la vida para montar el resto del viaje. Mereció la pena, porque el sitio es espectacular. Y todos los lugares que visité me encantaron.
El resto del mes lo dediqué a dejar programadas cosas y a replantear esta web. He decidí migrar aquí algunos de mis mejores contenidos, porque es más limpia y legible que los blogs, y además admite más funcionalidades. Va a ser algo muy lento (hay miles), pero merecerá la pena y será más cómodo para los lectores (y para mí).
También tuve que ultimar detalles para la salida definitiva de La oficina eficiente. La presentación fue el 3 de febrero en Fnac Goya, pero yo no quería una presentación al uso, así que la enfoqué como una masterclass para que todo el que viniera se llevara a casa (además del libro) lecciones prácticas de gestión del tiempo.
Febrero: Lanzando el libro
Febrero empezó con el lanzamiento de La oficina eficiente y la presentación-masterclass. Vino poquita gente, aunque, siendo el día y la hora tan malos, no esperaba que estuviera hasta arriba como cuando presenté Amigos o algo más en Fnac Parquesur…
También empezaron a verse los cambios prometidos en la web: aparte de la entrada contando por qué decidí escribir un libro de gestión del tiempo en el entorno laboral, recopilé toda la información que tengo desperdigada sobre los libros de La leyenda de Drizzt (orden de lectura, reseñas…) y migré uno de los relatos cortos escritos en el mundo de los Incursores: Juego peligroso.
Fue un mes intenso también a nivel laboral: me certifiqué en Datorama y me metí en un proyecto chulísimo del que pronto os hablaré.
Marzo: Espadas, trolls y pueblos medievales
Marzo comenzó con un resfriado espantoso que me dejó para el arrastre. Coincidió, además, que pasé el tribunal médico para la concesión de la discapacidad por esas fechas. La fatiga crónica es muy incapacitante y, aunque seas una maga del tiempo, hay que reconocer los propios límites e intentar buscar apoyo para ciertas cosas. Que lo encuentres es otro tema… Me dieron un 20% de discapacidad, que a efectos prácticos es un: «estás jodida, pero no vamos a ayudarte en nada». En fin.
La segunda semana de mes también estuvo cargada de novedades. Salieron publicadas en la revista Elle mis 7 claves para ser eficaz en el trabajo sin hacer horas extra, publiqué una entrada recopilando las reseñas de la maravillosa saga histórica «Maestros de Roma» y, como ya empieza a ser tradición, asistí al gran evento de esgrima histórica Reyno de Castilla, que ya va por la X edición. No gané nada en el sorteo (qué poca suerte tengo en todo…), pero comí estupendamente, asistí a la clase de espada ropera y, asaltando con unos y con otros, me di cuenta de que voy por muy buen camino en mis intentos por dominar el arma ^^.
La tercera semana de marzo la empecé con una entrada hablando de ciencia ficción, y a eso de mediados de mes me llevé un pequeño chasco, aunque tristemente esperado. Y es que, tras hacerme una periodista una entrevista sobre «La oficina eficiente«, me quedé con la mosca tras la oreja porque me dio muy mala espina. Y, efectivamente, con eso de no grabar la entrevista, tergiversó todas mis declaraciones e hizo un Frankenstein con mis palabras para hacerme quedar como una listilla, trepa y egoísta sin escrúpulos que se cree superior a todos. 😠. Lo cuento más en detalle en este post de desahogo que publiqué en LinkedIn.
La cuarta semana de mes, además de hablaros de La multitarea en la sección de Gestión del tiempo sin perder el tiempo, fue la primera escapada de un día del año: Chinchón, un pueblo precioso en el que además se come genial. Y ya entré en la última semana de mes con un fantástico artículo sobre los primeros pasos para aprender a gestionar tu tiempo en el trabajo de la mano de Yo Dona (El mundo)
Abril: Primavera veraniega
Semana Santa. Esos dos días extra que vienen maravillosamente bien para avanzar con los proyectos que tengo entre manos; irme de vacaciones cuando todo está tan caro y masificado no me apetece, así que aprovecho estas fiestas para otras cosas. Hablando de vacaciones, también he organizado ya mi escapada preveraniega. Próxima parada: Praga.
El buen comienzo del mes también se notó en que también hice una entrevista para Nits de Radio (Onda Cero Cataluña), que podéis escuchar aquí (del 1:48:30 al 2:02:10). Además, aunque el tiempo loco me dejó para el arrastre, hice mucha vida fuera de casa con distintos grupos de amigos y por fin pude visitar la preciosísima biblioteca del Ateneo de Madrid.
A mediados de mes compartí una entrada hablado de mis películas románticas y chick lit favoritas, y poco después participé en un estudio de Tendencias globales y de consumo. Además, di una charla sobre el uso de la herramienta Gephy para la comunidad de data&analytics de WPP y participé en el II Congreso Internacional de Comunicación y Salud para hablar del alucinante trabajo que he realizado para el Plan Nacional Sobre Drogas, en el que, gracias a la escucha social y el análisis de grafos, se da un salto tecnológico a la hora de combatir las redes prodroga montadas por las mafias en redes sociales. Qué orgullo trabajar en proyectos tan guays (y que me dejen llevar al límite todas las teorías académicas sobre las que tanto he leído).
Mayo: un reset entre molinos y checos
Puente de Mayo. Esos dos días extra que vienen maravillosamente bien para avanzar con los proyectos que tengo entre manos; las vacaciones en Praga las dejé para final de mes y me vinieron de maravilla, porque fueron días movidos en el trabajo y hubo mucho movimiento literario, así que aproveché para hablar de por qué creo que no todas las «novelas» que se publican hoy día son literatura.
También empecé a investigar para decidir qué hacer con mi libro y compartir en esta web mis averiguaciones, de forma que me acompañéis en el proceso. Además, todavía me sobró tiempo para comidas familiares y una excursión en el fabuloso Tren de los Molinos a un paisaje icónico de La Mancha.
Junio: otra forma de vivir el mes
Junio siempre ha sido un mes movido para mí, aunque esta vez decidí tomármelo de otra forma, especialmente porque hacía muy mal tiempo, lo cual afecta a mi fatiga crónica y a mis mareos; me he pasado el mes arrastrándome. Así pues, solo fui a la Feria del Libro a hacer mis compras planificadas, pero eso no significó que me quedara en casa. Solo que, a diferencia de otros años, no he acampado en la feria.
Aparte de quedadas con amigos y familiares por cumples propios y ajenos, visité la azotea del Círculo de Bellas Artes en el evento de Brandwatch, conseguí entradas a precio rebajado en primera fila para la maravillosa opera buffa «Il turco in Italia», me llevé a mi madre a ver «El Rey León» y a tomar un bocata de calamares y me subí a los andamios de la Puerta de Alcalá.
También seguí con mi exploración sobre qué hago con mi libro con un artículo sobre las plataformas de mecenazgo y rememoré todas las anécdotas y cosas raras que me han pasado durante mis viajes. Y os di el mejor consejo de gestión del tiempo: hay que aprender a ser vago.
Julio: A la turca
Julio ha sido un mes intenso, porque la segunda quincena la he pasado ¡en Turquía! He visitado auténticas maravillas, aunque uno de mis destinos más esperados (Estambul) fue una decepción, ¡otros de los que no esperaba mucho me han dejado alucinada!
La otra primera quincena era jornada intensiva, así que también cundió mucho: avancé con la documentación de la novela de Nefertari, hice bajar mi pila de libros pendientes (me pasé pidiendo, OMG!) y descubrí que la ópera con puestas en escena conceptuales no me acaba de convencer cuando fui a ver Turandot.
Además, os conté cómo elijo los libros que compraré y qué libro leer a continuación y seguí con mi búsqueda de distintas opciones en torno a qué hacer con mi libro, esta vez entrevistando a agentes literarios.
Agosto: Limpieza general
Una de las cosas que digo siempre cuando hablo de Gestión del tiempo es que hay que saber asumir los imprevistos. En este mes, el imprevisto fue una obra en casa que dejó todo cubierto de una capa blanca de polvo. Así que los planes de hacer una limpieza general rápida y pasar el resto del mes avanzando con mis proyectos se convirtieron en más de dos semanas limpiando a tiempo completo. Un inconveniente de tener tantos libros es que para limpiar es de lo más fastidioso. Eso sí, esos días no hizo falta hacer pesas.
También me compré una silla nueva de gamer que le hacía falta a mi espalda, porque mi silla vieja estaba destrozada (¡menuda odisea para llevarla a casa, solo para descubrir que no tenía tornillos, tener que volver a la tienda, desmontar la de muestra que tenían para conseguir unos y regresar triunfante a casa para acabar de montarla!).
El resto del mes sí que me ha dado tiempo a avanzar con la documentación (ya casi casi está: recta final) y bajar la inmensa pila de libros pendientes (siempre me prometo que no pediré más libros de los que puedo leer cuando me llegan los boletines, pero luego quiero leerlos todos y acabo pidiendo de más).
Reconozco que este mes estuve bastante asocial, pero el calor y el cansancio por la limpieza continua me dejaron para el arrastre y una tiene derecho a convertirse en una ermitaña de vez en cuando. Aun así, hice varias visitas a Madrid, al Rastro y a la nueva montaña artificial del Retiro. Además, me apunté a un par de cursos para conseguir certificados interesantes.
En los blogs, como de costumbre, hubo vacaciones, aunque sí que migré algunas entradas a esta web aparte de rematar la crónica del viaje a Chequia con consejos para viajar a Praga y a ese país en general. También cerré la serie de entradas de «¿Qué hago con mi libro?» con los pros y contras de autopublicación y editorial.
Septiembre: Vuelta a la oficina
Nunca tengo problemas para volver al trabajo, aunque sí para volver a la oficina. Me ha costado adaptarme de nuevo a los madrugones y a no tener vida entre semana por los desplazamientos… pero he sobrevivido. La segunda mitad de mes, ya con algo más de fuerza, monté un club de lectores, que no un club de lectura, para hablar de libros sin spamers. Pronto intentaré lanzar la primera reunión presencial.
Compartí también mi top de mejores libros de ciencia ficción infantil y juvenil y estuve avanzando con los últimos resquicios de la documentación para el libro. Además, fui a ver la fascinante ópera Medea.
Octubre: un nuevo proyecto ve la luz
La primera mitad de octubre comencé cerrando los flecos de uno de mis proyectos más especiales: un libro de cuentos infantiles con valores, 100% ilustrado por mí. Ha sido un trabajo de muchos meses y ha dado muchas vueltas hasta que finalmente decidí publicarlo así, pero estoy muy orgullosa del resultado final.
En estos cuentos ilustrados, un niño muy egoísta que decide ganar más dinero vendiendo a su mamá aprenderá a valorar lo verdaderamente importante, un hada que no puede volar descubrirá que nada es imposible, una ratoncita aprenderá que no rendirse es lo más importante para cumplir los sueños y un elefante encontrará un mundo maravilloso fuera del circo.
Después, llegaron las vacaciones de final de mes (¡ya hacían falta, desde julio!) y acabé visitando a nuestros vecinos, los portugueses. Más concretamente, el norte del país.
La verdad es que me había hablado muy bien de Oporto todo el mundo y debo decir que es una ciudad y una zona maravillosa. Además de ser bonito, tiene auténticas joyitas que merece la pena visitar y una historia muy interesante.
Eso sí, me pilló en medio de una temporada de borrascas y a pesar del chubasquero y el paraguas estuve chorreando todo el viaje.
Noviembre: Madrid, Madrid, Madrid
Noviembre se estrenó con la primera reunión presencial del Club de lectores, y también visité el Teatro Real para ver Orlando, una obra muy potente con final decepcionante. La segunda semana os hablé del género Romance histórico, pero no tuve mucho movimiento fuera de los blogs hasta mediados de mes, que tuve vacaciones.
Esta vez, decidí no irme a ningún lado. No solo había fundido el presupuesto de vacaciones del año, sino que además la fatiga me estaba matando. Así que, al margen de una escapada a Guadalajara en el tren de la Alcarria, no salí de Madrid. A pesar del resfriado que me acompañó toda la semana y que se agravó la semana siguiente, aproveché para visitar el único museo de Madrid que me faltaba por ver (el del Aire) y para pasar una mañana en el MAN. Intenté ir a la exposición de rótulos antiguos también, pero tenía una cola que quitaba las ganas. A donde sí que fui fue al Rastro de Madrid, y arrasé en los puestos de DVDs y de libros.
Diciembre: acaba el año con grandes noticias
Diciembre es, como junio, un mes intenso. Hay fiestas de Navidad, hay todo tipo de espectáculos que ver… Por eso escribí la entrada sobre Gestión del tiempo para lidiar con los compromisos navideños y por eso he seleccionado muy bien mis actividades. Una cosa es no parar y otra cosa es saturarse.
Empecé el mes con una visita a Alcázar de San Juan con el Tren del Quijote, y también fui a ver la espectacular ópera Rigoletto, a tomarme un chocolate con churros al centro de Madrid y a la exposición de rótulos de negocios antiguos en CentroCentro.
Además, fui a Barcelona a la fiesta de Navidad de mi empresa (acabó tarde e hicimos noche allí, de dos en dos, una paliza, pero formaba parte del comité organizador y no me lo iba a saltar…), hice las temidas compras navideñas, fui a ver las luces en Madrid y tuve varios compromisos. Este mes no hubo Club de Lectores (comenté en una entrada en qué consiste), aunque la conversación siguió online.
Por otro lado, a nivel laboral recibí una buena noticia: ¡voy a cambiar de trabajo! Es un proyecto muy interesante y estoy muy ilusionada. Hasta el mes que viene no se formaliza el cambio, ya contaré…




