Saliendo de Edimburgo, comencé un tour en bus por Escocia en el que visité lugares de lo más variopintos. Estos son los que vi en la primera parte de la ruta:

Queensferry (Forth Bridge)

Parada fotográfica para ver el puente Forth Bridge, que en su momento fue el mayor de Europa.

St. Andrews

Conocida por el famoso campo de golf, tiene una playa y, lo que me interesaba a mí, la sede de la universidad más antigua de Escocia. También tiene una catedral y un castillo hechos polvo pero con mucha historia, aunque lo bonito es la universidad en sí y las residencias.

ruinas de St Andrews
ruinas de St Andrews

Dunkeld

Un pueblecito donde paramos a almorzar, tiene una bonita catedral, pero no llegué a entrar.

Bosque del Hermitage

Es fruto de la mano del hombre, si bien es cierto que saberlo no le quita ni un ápice de encanto. La sala de juegos de los niños (lo creó un tipo con demasiada pasta como regalo para sus hijos) era una pasada, y la cascada a la que daba era espectacular.

bosque del Hermitage
bosque del Hermitage

Pitlochry y Highlands

Otro pueblo precioso con casas de cuento. A partir de ahí empiezas a apreciar el paisaje de las zonas altas de las Highlands, que nunca imaginé tan… desolado. Fijaos en la foto: apenas hay vegetación (había zonas donde no había ni un mísero árbol), solo turba. Estar ahí, tan cerca, es espectacular.

Pitlochry y vista de las Highlands
Pitlochry y vista de las Highlands

Fort George

Es una fortificación impresionante y, lo más sorprendente de todo, ¡sigue siendo un cuartel militar operativo! Tiene unas vistas preciosas y algunas zonas acondicionadas para que viéramos cómo eran las cosas hace unos siglos. Hubiera sido perfecto si hubiéramos podido ver los delfines y las focas, pero era marea baja y no hubo suerte.

Vistas de Fort George
Vistas de Fort George

Lago Ness y castillo de Urquart

Típico punto turístico. Hay muchas explicaciones científicas razonables para la leyenda de Nessie y los avistamientos de sombras extrañas y bichos raros (como que haya un canal de comunicación con el Mar del Norte). No obstante, me sorprendió mucho la oscuridad y tranquilidad de sus aguas, no me extraña que la gente crea ver cosas raras ahí. También me llamó la atención las pocas «cutreces» turísticas relacionadas con Nessie que encontré. Salvo una especie de estatua bastante elegante y un sitio relacionado con Nessina que hay un poco más allá para turistas japoneses (Nessie está hermanado con Gozilla), han logrado mantener la dignidad del lago y explotan lo verdaderamente importante: lo espectacular de su paisaje.

Castillo de Urquart con el lago Ness de fondo
Castillo de Urquart con el lago Ness de fondo

Cogimos el ferry en dirección a las ruinas del castillo de Urquart, que tiene un audio en inglés en el que cuentan muchas cosas interesantes del lago. El castillo está en ruinas, pero tiene muchísimo encanto. Puedes subir a lo más alto (es muy estrecho y hay mucha gente, eso sí, lo cual complica un poco las cosas) y disfrutar de grandes vistas. También hay algunas cosas que se mantienen más o menos intactas. Además, hay carteles que te hablan de la vida en el castillo, de qué corresponde a cada cosa… En la zona de la cafetería tienen una especie de exposición interesantísima sobre la gente que vivía en los castillos, sus oficios…

Inverness

Una ciudad agradable en la que estuve poco tiempo. El castillo no es exactamente un castillo y hay múltiples iglesias de distintas religiones.

Castillo de Inverness
Castillo de Inverness

Castillo de Eilean Donan

Este castillo estaba en ruinas y se reformó gracias al matrimonio del propietario con una millonaria. Por supuesto, el interior (estrechísimo y bastante agobiante e incómodo) lo remodelaron al gusto de la época, lo que hace que no sea tan interesante, así que tampoco me importó demasiado que no se pudieran tomar fotos porque los dueños siguen viviendo ahí. Había recuerdos familiares por doquier (lo que hacía que te sintieras como si estuvieras invadiendo la intimidad de esa gente, aunque ellos te hayan abierto las puertas) y pocas cosas de verdadero interés, salvo la recreación de las cocinas, que molaba un montón, así que me quedo con el castillo por fuera y os diría que el interior no es para nada imprescindible.

Castillo de Eilean Donan desde fuera y vistas desde arriba
Castillo de Eilean Donan desde fuera y vistas desde arriba

Crónica de mi viaje a Escocia:

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