Empecé el mes con una escapada a un pueblo muy interesante: Pastrana, y poco después fuimos a ver Parque Europa. Las siguientes dos semanas pasaron muy lentamente porque ¡me hacían mucha falta las vacaciones! Normalmente me las pillo en abril, y el mes extra sin irme casi acaba conmigo.

Mis vacaciones (con achaques)

Para la escapada, elegí Nápoles. Extraña elección para una primavera tan avanzada, porque en Italia hace calor, pero había oído hablar del yacimiento arqueológico submarino de Baia y quería vivir esa experiencia con un bautismo de buceo (sin congelarme). Al final el bautismo de buceo se convirtió en snorkel por problemas con la reserva, pero debo decir que ¡menos mal! El neopreno es un infierno. Pero es lo de menos. Ya he comentado que una de las secuelas de mi esclerosis múltiple son los mareos. En tierra los tengo controlados, pero en un neopreno agitado por las olas del mar se convierten en un suplicio. Aguanté a duras penas sin vomitar gracias a que cada cierto tiempo me lograba poner vertical y sacar el tubito de la boca (¿habría aguantado con las bombas de oxígeno? Lo dudo), pero debo decir que la experiencia de ver los mosaicos, los peces nadando y los buzos arqueólogos en plena acción fue fantástica.

Pero eso fue un día. Mi base fue Nápoles, ciudad que había visto andamiada en una hora y media escasa en mi excursión a Pompeya desde Roma. Aparte de Nápoles y Baia, visité Herculano (mejor conservada que Pompeya) y la costa Amalfitana (aunque me estafaron y visitamos solo tres de cuatro pueblos). Tengo que volver, queda mucho por ver en Nápoles ¡y también quiero regresar a Pompeya!

Déborah F Muñoz en Sorrento

La vuelta

A los dos días de volver de Nápoles, tenía un evento de recreación histórica, pero los mareos no fueron lo único que me asedió en el viaje. En el momento en que apagué el ordenador del trabajo y me relajé, mi cuerpo dejó pasar un horrible resfriado que todavía me dura. Eso, unido al calor y al cansancio, hicieron que me lo pensara mejor. Cambié la recreación por una relajada conversación seguida de un tranquilo paseo por la Feria del Libro de Madrid. ¿Cómo iba a perdérmela?

Y bueno, eso es todo. Si la salud lo permite, seguiré cogiendo carrerilla. Retrasar las vacaciones de abril implica que se juntan con las de junio… Esperemos que ya sin resfriados.

En cuanto a contenidos, aparte de mi artículo sobre el género erótico, publiqué todo esto:

Mis apariciones como autora, relatos cortos y proyectos creativos…

Este mes publiqué estos relatos cortos:

  • El reservado: Era su reservado, pagaba por él todos los miércoles desde hacía años, y ahora todos insistían en que se lo cediera a esa celebridad… ¿Cederá?
  • El fin del letargo: la electricidad las aletargaba, pero este apagón fue diferente y les dio tiempo para despertar del todo y empezar a organizarse…
  • El milagro: Aldo se había enfrentado a un magnate y había acabado desterrado en un monasterio perdido… pero se la iba a devolver.

Mis opiniones de lectora y cinéfila, eventos…:

Hice la reseña de estos libros:

Hablé de este cómic:

  • Corazón oscuro (3/5): preciosas ilustraciones, con elementos interesantes, aunque le falta desarrollo y no fluye bien

Comenté estas películas:

Y esta serie:

  • Mi adorable demonio (3/5): tiene de todo: romance, toque de misterio, unos protagonistas interesantes, una amenaza seria… La grabación, sin embargo, se hace insoportable

Viajes:

Hablé sobre la escapada a Pastrana y a Parque Europa.

Vídeos:

Consejo de gestión del tiempo

Entradas migradas a la web este mes

Este mes me he centrado en otras cosas (básicamente, en dejar la web visitable) y la migración ha sido bastante modesta:

En meses anteriores…

Resumen de 2025.

Enero: Hibernando

Tras hacer un recap de lo mejor de 2025, seguí arreglando todo lo referente a la web, os hablé de por qué elegí obsesionarme con Nefertari y compartí mi top de mejores novelas históricas. No ha sido un mes de mucha actividad, más allá de una visita guiada al andén 0 de Metro. La fatiga crónica y los mareos han apretado fuerte, así que, aunque tuve una semana de vacaciones, me he quedado en casa hecha un guiñapo. Eso sí, he avanzado mucho con la novela y casi la he terminado.

Febrero: Pesadilla con la aerolínea

La lluvia, la fatiga y los mareos de primeros de mes no invitaban a salir de casa, pero cuando salió el sol el asunto mejoró un poco. Desde ese momento, hubo una expedición con muy buena suerte al Rastro, una visita a la exposición de grabados japoneses y… ¡un viaje a Roma! Me llevé a mi madre, su primera escapada fuera de España y Portugal, así que estaba muy ilusionada.

Por desgracia, desde el día antes de partir el viaje se torció. Ita Airways me canceló el vuelo de vuelta y me dio como alternativa un horrible vuelo con escalas. Conozco mis derechos y esa alternativa no era ni razonable ni aceptable. Contacté con Atrápalo que, como agencia, tiene obligación de gestionar esta clase de cosas, pero ellos fueron poco colaborativos. Se negaron a gestionar mi reclamación de que la aerolínea me pagara el billete de vuelta, solo la devolución del dinero.

Me fastidiaron la mitad de los días del viaje intentando solucionar el tema y encima me tocó pagar el equivalente a la mitad del viaje para poder volver a casa. Y la abogada que contacté no pudo ser más desalentadora: tenía que pagarle por anticipado el equivalente a la mitad de la indemnización que podían llegar a pagarme, pero no me podía asegurar que llegaran a pagármela. No creo que pueda permitírmelo. Vamos, que he palmado pasta y encima he estado todo el viaje con una ansiedad tremenda.

La moraleja es, según la abogada, no volver nunca a contratar nada con Atrápalo, ni con ningún otro intermediario de ese tipo. Solo directamente o con una agencia de viajes de verdad.

A nivel contenidos, hice una entrada hablando de romántica paranormal (romántasy) y también otra sobre novela histórica.

Déborah en la Plaza de España de Roma
A ver quién me encuentra entre toda esta gente…

Marzo: un mes muy intenso

Nuevo mes, nuevos problemas con el piso a varias bandas. Un desastre que me genera mucha angustia. En el trabajo, además, hubo bastante ajetreo (por cierto, comenté a qué me dedico) y la fatiga pegó fuerte, así que solo hice una visita al museo de la EMT y a la exposición de arte urbano de la Fundación Canal.

Abril: Intentando levantar cabeza

Este mes quise salir más, aunque la salud me lo impidió y las movidas de todo tipo no cesaron, así que fue otro mes bastante casero. Solo fui a ver el musical Wicked (me lo podría haber ahorrado), a las puertas abiertas del banco de España y a Valdemoro a por unos cómics (y de paso a hacer algo de turismo), con alguna visita corta al Rastro de Madrid. Aproveché para hacer una entrada sobre cómo apoyar a los autores independientes y para seguir optimizando la web, aunque va para largo.

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