¿A qué dedico el tiempo libre?

Esta es una pregunta que me hacen a menudo y, aunque algunas de las cosas que hago resultan obvias (no tengo un blog de libros, cómics y películas y otro de relatos con mucho movimiento por nada) otras no lo son tanto, así que he decidido dedicar esta entrada a responderla. Puede parecer que hago demasiadas cosas (no olvidemos que también trabajo a jornada completa como Analista de marketing digital) pero no he escrito un libro sobre gestión del tiempo por casualidad. Se me da muy bien organizarme.Esta es una pregunta que me hacen a menudo y, aunque algunas de las cosas que hago resultan obvias (no tengo un blog de libros, cómics y películas y otro de relatos con mucho movimiento por nada) otras no lo son tanto, así que he decidido dedicar esta entrada a responderla. Puede parecer que hago demasiadas cosas (no olvidemos que también trabajo a jornada completa como Analista de marketing digital) pero no he escrito un libro sobre gestión del tiempo por casualidad. Se me da muy bien organizarme.

Leer

No voy a engañar a nadie diciendo que leer no es mi afición principal. Mi media es de alrededor de 150 libros leídos al año (la mayoría acaban reseñados), de todos los géneros y disciplinas, ficción y no ficción. Aunque este 2020 probablemente sean unos pocos menos debido al confinamiento y el teletrabajo posterior (menos tiempo en transporte público), de 120 seguro que no baja a no ser que pase algo muy gordo.No voy a engañar a nadie diciendo que leer no es mi afición principal. Mi media es de alrededor de 150 libros leídos al año (la mayoría acaban reseñados), de todos los géneros y disciplinas, ficción y no ficción. Aunque este 2020 probablemente sean unos pocos menos debido al confinamiento y el teletrabajo posterior (menos tiempo en transporte público), de 120 seguro que no baja a no ser que pase algo muy gordo.

Escribir

Hago como mínimo un relato corto a la semana, además de escribir, corregir o reescribir proyectos literarios más largos que luego publico: aquí puedes verlos todos. No escribo de un único género, me gusta variar, aunque no hablo de mi vida y me centro en la pura ficción (salvo en las crónicas de viajes, y aun en esas no entro en lo personal).

Ver películas

Otra afición obvia, gracias a la sección de reseñas de cine que tengo en el blog. No me gusta ir presencialmente al cine, porque prefiero poder hablar, hacer otras cosas si me aburre la película o levantarme cuando me dé la gana (además es caro), así que las veo en streaming. Pero la verdad es que veo un montón. Series no tanto, me da pereza empezar a ver contenidos tan largos. Y menos si no están finalizadas.

Repostería

No he escrito un libro de recetas de repostería por nada. Hago muchos experimentos de bizcochos y otros dulces y todo el mundo coincide en que el sabor de la mayoría es espectacular. Y el libro no se llama Repostería para vagos por casualidad. Parte de mis esfuerzos en el ámbito repostero son para minimizar el tiempo en la cocina sin renunciar al sabor ^^.

Esgrima histórica

Ya le dediqué una entrada a esta afición, que cada vez ocupa más espacio en mi calendario. Hago deporte y aprendo historia, ¿qué más se puede pedir?

Ir a museos, exposiciones y eventos culturales

Este año, por desgracia, he podido hacer muchas menos visitas que de costumbre. Pero, en cuanto encuentro la oportunidad y hay alguna cosilla interesante en perspectiva, allá que me planto. Monto el plan museístico en redes sociales y luego voy con los que se apuntan o sola si nadie puede ir en el día y horario que he especificado. Soy de las que se detienen en todos los carteles para leerlos y de las que acampan en los museos, siempre que me resulten interesantes. Si no, voy bastante rápida ^^.

Viajar y salir de mi zona de confort

No es ningún secreto que, en cuanto puedo, me voy de viaje, a poder ser fuera de España y generalmente sola. Los primeros viajes fueron a lugares que me obsesionaban desde hacía tiempo: Roma, Escocia y Japón (a Egipto todavía no he podido ir; siempre que lo voy a hacer, pasa algo). Luego, mis escapadas han sido más aleatorias y siguiendo impulsos. Me encanta conocer otras culturas, adoro la historia y pasear por ciudades únicas y diferentes siempre me recarga de energía.

También hago muchas actividades que me sacan de mi zona de confort y me permiten experimentar muchas cosas (en entornos controlados, eso sí) para poner a prueba mis límites. Nunca sabes dónde vas a aprender algo alucinante sobre tu entorno o sobre ti mismo.

Hacer mi propia ropa

Soy un poco especial vistiendo y a veces tengo en mi cabeza prendas que me gustaría llevar pero que no encontraré en ninguna tienda (me pateo las de segunda mano a menudo, allí sí tienen vestidos más de mi estilo a veces). Así que me dedico a hacerlas yo. No voy a mentir, tampoco es que tenga mucha maña o que quede perfecto. Si te fijas mucho, alguna costura se ve algo torcida. Pero generalmente el resultado es bueno y, aunque sale caro, puedo decir que llevo puesto algo único.

Generalmente hago ropa de verano; hubo una época en que me dio por tejer gorros, bufandas y complementos de invierno, además de hacer otro tipo de ropa calentita, hasta que me cambió el termostato y me empezó a dar calor todo ^^.

Manualidades y dibujo

Aquí me gusta ir cambiando. Proyectos de decoración, mis propios cómics, cosas de arcilla, marcapáginas de alambre… según me dé.

Con el dibujo tengo un estilo muy particular, pero no se me da mal aunque tiro más de borrador que de lápiz. Algunas cosas salen bien y las comparto, otras son una chapuza y no las enseñaría ni loca. Pero es divertido ^^.

Aprender idiomas

Lo hago por mi cuenta y sin seguir ningún método, aunque apoyándome en algunas apps para el aprendizaje de vocabulario. Aun así, puedo afirmar que soy bilingüe (inglés-español) y que me defiendo un poco con el francés y el portugués. Con el japonés solo puedo decir que me comunico a un nivel muy elemental (el de supervivencia), pero es el que más me gusta aprender ^^. También hice mis pinitos con el ruso, pero me explotaba el cerebro y decidí dejarlo y centrarme en los otros. Mas no descarto aprender alguna otra lengua europea.

Aprender historia

Muchas de las otras aficiones dan pistas sobre esta. No, no soy una historiadora frustrada; no habría podido hacer esa carrera. Me interesan solo ciertos periodos y ciertos aspectos concretos de dichos periodos. Pero en esos profundizo mucho. Y les echo unas cuantas horas. La cosa es que nunca es suficiente, por eso llevo años con la documentación para mi novela ambientada en el periodo de Ramses II, pero, varios cursos de egiptología y cientos de artículos y de libros después, sigo sin sentirme 100% preparada para afrontar su escritura.

De Madrid, por otro lado, me interesa casi todo. Por eso tengo una sección específica para la ciudad.

Aprendizaje random y documentación

Soy la chica de los cursos. He hecho infinidad de distintas materias: desde aprender a programar hasta diseño 3D, pasando por un amplio espectro de cursos de marketing, historia, tecnología, dibujo y diseño, cómics… Cosa que me llama la atención, cosa en la que profundizo. Y, si hay un curso, allá que me apunto. No lo puedo evitar, soy curiosa. Y el saber no ocupa lugar.

Por otro lado, tengo la manía de no escribir de lo que no sé. Así que me documento mucho para mis relatos y mis libros. Eso me ha llevado a aprender desde cómo se fabrica una moto hasta todos los tipos de café que existen o cómo era la vida en los barcos hace siglos.

Voluntariado

Intento aportar mi granito de arena en la medida de mis posibilidades y, como mi experiencia haciendo relatos para antologías solidarias que al final solo daban dinero al bolsillo del organizador me echó para atrás, decidí hacer voluntariado de forma más presencial. Así que echo una mano en ADEMM y soy mentora en Tech Shessions. Además, estoy abierta a colaborar en otros proyectos.

O simplemente quedar con l@s amig@s y pasarlo bien…

… que una también necesita desconectar el cerebro de vez en cuando.… que una también necesita desconectar el cerebro de vez en cuando.


Así que ya veis, no me aburro. Más bien no paro, aunque tampoco me mato a hacer cosas, cuidado, simplemente gestiono lo más valioso que tenemos las personas: el tiempo.

¿Dónde está mi tiempo?, libro de gestión del tiempo de la escritora Déborah F. Muñoz

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