Lo mejor de 2020 y un resumen del año

Es un año nuevo y toca mirar atrás y recordar. Igual que 2018 fue un gran año, 2019 fue un año de mierda en todos los aspectos. Tanto, que este año, a pesar de la coronacrisis, ha sido bueno en comparación. Que ya es triste.

Ahí dejo algunas cifras: 0 grandes viajes (maldito Covid) y 3 escapadas. 42 relatos cortos. 3 libros publicados. 89 reseñas de libros. 61 reseñas de películas. 2 reseñas de series. 11 reseñas de cómics. 9 crónicas de eventos y visitas culturales, 13 vídeos. Más las reseñas que hice para Anika entre libros, que no he contado pero rondan el centenar… ¿Flipáis? Yo también. Vale que sea una experta en gestión del tiempo (por algo publiqué ¿Dónde está mi tiempo?), que lo llevo todo al día sin problemas y que tengo una buena reserva de entradas… Y vale que he bajado las cifras con respecto al año pasado, pero creo que sigo teniendo demasiada vida digital (aunque, este año, hay excusa).

Este año no ha costado hacer mi selección de lo mejor:

Lanzamiento de libro del año:

Este año hice mis dos libritos de viajes, con las crónicas y fotos de todos mis viajes en el extranjero, y también lancé la antología de relatos 70 trozos variados:

Inmortales cabreados, amigas que se reencuentran, amuletos que cumplen todos tus deseos, empleadas con gustos dudosos, matadragones que se dan la gran vida, abuelas que no quieren que a sus nietas se les pase el arroz, chupasangres que quieren cambiar de vida… todos ellos, y muchos más, son los protagonistas de estos relatos que Déborah F. Muñoz ha recuperado de entre los muchos que escribe en su blog. Algunos enternecen, otros sorprenden, dan miedo, desconciertan o te sacan una sonrisa. Lo único que tienen en común, es una autora que se aburre mucho y a la que le gusta experimentar.

Mejores viajes del año

Este año hemos estado casi todo el tiempo confinados, pero la Escapada a Cuenca fue genial y también lo fue la Escapada a Córdoba, que dio mucho de sí, en estas tres entradas:

Selección de Relatos cortos que he escrito este año:

Relatos cortos de fantasía y relatos ciencia ficción (de estos últimos, este año hay pocos):

  • Más vale prevenir que perder el alma: sobre un aprendiz que desea usar la magia para evitar tareas desagradables
  • A través del espejo: sobre una mujer que se quiere cambiar por su otro yo que ve a través de su reflejo.
  • El laberinto: solo podía entrar una persona cada solsticio, pero quien llegara a su centro podría acceder al reino de las hadas…
  • En lo alto de la torre: un caballero se acerca a un lugar mágico repleto de pruebas… pero no para hacer lo que su residente espera 
  • Dos millones de años: generaciones atrás, sus antepasados iniciaron un largo viaje que ahora llega a su fin… pero mucho ha cambiado desde que se pusieron en marcha.
  • Emboscada (relato de Incursores de la Noche): estaban capturando elfos para estudiarles y buscar en sus genes el motivo de su longevidad… y los Incursores no estaban dispuestos a permitirlo.
  • La canción de los licántropos: era reacio a matar licántropos… y les oyó cantar.
  • Solo nosotros: un relato inédito de Incursores, en el que Ares y Kati buscan unos días de bien merecido descanso pero detectan movimientos sospechosos…
  • La joven del lago: la obsesionaba la joven del lago, llegó a soñar imposibles con ella pero…
  • La predicción por un planeta: lo tenía todo, pero se aburría. Por eso aceptó la predicción de esos hombrecillos a cambio de su planeta, para entretenerse. Pero no le dieron nada de juego y eso la cabreó…
  • Nativo contra robot: un robot y un nativo se enfrentan en la arena. En juego está el futuro de esas tierras…

Relatos cortos románticos: No he estado muy romántica este año…

  • Un hechizo de amor culpable: una bruja que se siente culpable por usar la magia negra está arruinada y decide conquistar a un famoso con un conjuro…

Mejores libros reseñados el año pasado:

Este año tenemos…

Mejores películas reseñadas el año pasado:

Pocas…

Mejores cómics reseñados el año pasado:

Triste, pero cierto. Ningún cómic especialmente bueno reseñado este año…

Mejores actividades de ocio y cultura del año pasado:

Un resumen de lo que pasó este año

Enero: mirando al futuro

Ya dije que diciembre fue un mes de cambios y enero lo he cogido con energía para que esos cambios sean positivos… He hecho cursos, he ido a muchas entrevistas y he programado muchas cosas.

Febrero: un mes de transición

Acababa de empezar febrero cuando (¡por fin!) encontré trabajo. No obstante, la incorporación será en marzo, lo que me dejaba todo el mes para acabar con los cursos que tenía empezados. No pude planificar unas vacaciones largas porque tenía diversos compromisos, pero aun así fue un alivio para recargar pilas antes de ponerme en marcha de nuevo y me hice una pequeña escapadita que os contaré el mes que viene…

Marzo: un mes de cambios y aislamiento

El mes empezó fuerte con mi incorporación a Wunderman Thompson, que es un lugar genial donde trabajar, aunque apenas estuve una semana y poco trabajando y empezamos a teletrabajar por el coronavirus. Aun así, la experiencia está siendo genial, ¡era justo el cambio que buscaba!

El aislamiento del coronavirus también tuvo otros cambios de rutina: se acabaron las clases de esgrima y, como lo de quedar con amigos no era viable, he aprovechado el tiempo en casa para escribir, programar y adelantar cosas. También intenté poner mi granito de arena regalando todos mis libros durante el primer fin de semana de aislamiento.

Abril: seguí encerrada, pero activa

Otro mes de resignación respecto al aislamiento del coronavirus. Semanas sin salir de casa (salvo un par de horas para acudir a una cita médica ineludible), pero mantenerse ocupada siempre ha sido algo que se me ha dado genial, así que me adapté. Aunque qué ganas ya de salir de casa. Pero en fin. Seguí regalando mis antologías y dejando a precio mínimo el resto de libros durante aislamiento. Programé mucho. Escribí mucho. No leí tanto, pero me he puesto más en forma de lo que he estado nunca y he organizado mis estantes. Hasta tuve una especie de vacaciones de Semana Santa con parón en los blogs incluido.

Mayo: la desescalada que no desescaló

Un mes más de encierro forzado con el único alivio de unos paseos que saben a poco porque, por no poder, no puedes ni alejarte demasiado de casa ni darlos en el horario que te dé la gana. Y sí, que si desescalamos, que si pasamos de fase, pero, como decía por Twitter, hace seis meses, si me hablaban de un mundo donde los ciudadanos no podían salir de casa cuando quisieran salvo que fueran a consumir, hubiera dicho: «Qué idea más chula para una distopía«. Hoy es la realidad. Y va para largo. Por otro lado, en las distopías, la mayoría de la gente no sabe que vive en una. Han incorporado el recorte de libertades «por su bien» a su vida cotidiana. Por eso me da tanto miedo lo de la «nueva normalidad». ¿Soy la única a la que le acojona eso más que el Coronavirus? ¿Es que leo demasiadas distopías? Y que conste que soy del grupo de riesgo…

Pero bueno, esa falta de libertad tiene como consecuencia pasar mucho tiempo frente al ordenador. Y avanzar con proyectos más rápido de lo esperado. Este año no pensaba hacer nada y a este paso saco libro y todo. Bueno, miento. Ya he sacado dos libros nuevos este año: Pastry for lazy people y Tres viajes soñados y uno exprés. Este último recopila mis viajes a Roma, Escocia, Japón y Florencia, con las fotazas que hice mezcladas con la crónica que escribí en los blogs. Lo he hecho, más que nada, para mí, pero al que le gusten los libros de viajes y las fotografías de viajes le puede interesar, así que está a la venta en Amazon.

Junio: asomándome al exterior

Este mes he salido más. Bueno, en realidad, casi no he pasado por casa: he quedado con amigos, he ido de compras, y hasta he ido a hacer asaltos de esgrima en un parque. Mira que soy una chica casera, pero me hacía falta…

Julio: nueva (a)normalidad y viaje-pesadilla

Este mes ha sido duro. No solo por el calor, que ya de por sí acaba conmigo y que las mascarillas agravan un montón. Empezaron las clases de esgrima de nuevo, pero manteniendo la distancia, con mascarilla constantemente y casi sin poder tirar con los compañeros. Apenas he salido de casa por la fatiga, pero cuando podía me encontraba con que la mitad de mis conocidos estaban fuera y que los que se habían quedado sufren de un leve síndrome de la cabaña.

Pero lo peor vino a final de mes… Reservé un viaje a Barcelona antes de que las cosas se pusieran feas en Cataluña y he estado hasta el último momento con la ansiedad de si podría viajar o no, y qué pasaría si viajara y me quedara «atrapada». Pero esa angustiosa experiencia previaje no era nada comparado con lo que me iba a caer en destino. Ojalá no hubiera podido viajar, porque la experiencia en Barcelona fue una pesadilla. Mira que he viajado, pero nunca encontré una ciudad que maltratara más al turista. Tanto peor que aprovechen una enfermedad para maltratarlo más. Pero no ha sido culpa del Covid 19. Ha sido la gente que estaba de cara al turista, y la forma que tienen de tratar al que es de fuera. Es de lejos el peor viaje de mi vida; nunca imaginé que intentaría volver a casa antes, en plenas vacaciones. No me dejaron, mala suerte. Me han tratado tan mal, tantas veces y en tantos sitios que, al ir a hacer el checkout, la chica me preguntó amablemente qué tal el viaje y me eché a llorar a moco tendido. Hasta ese punto ha sido horrible. No vuelvo. Lo contaré más detenidamente en la crónica del viaje que publicaré el mes que viene…

Un asco de mes, en definitiva. Y el que viene tampoco es que pinte bien. Así que voy a tomarme unas vacaciones digitales, para desestresarme (en las horas que no tenga que trabajar) y recuperarme de las vacaciones físicas y la depresión que me han generado. Pero bueno, volviendo a julio… Esto es lo que he ido publicando:

Agosto: un merecido descanso

Después de la pesadilla en Barcelona y de lo mal que me dejó, necesitaba un descanso de verdad y ese descanso requería de una desconexión digital. Las desconexiones digitales son de lo mejor, voy a hacerlas más a menudo. Es verdad que he estado más o menos activa en twitter, pero por lo demás he dejado de publicar contenidos este mes y me he dedicado a muchas cosas:

  • Maratones de lectura: hacía mucho que no dedicaba horas y horas a leer sin parar y el cuerpo me lo pedía. Me he pasado un poco, pero me ha sentado bien.
  • Maratones de escritura: ¿Os acordáis de ese proceso de corrección-reescritura de la primera novela que escribí? Pues bien, ya es oficialmente una reescritura en toda regla. He enriquecido tantas cosas que ha llegado un punto en el que no podía mantener prácticamente nada de la original. Así que es prácticamente como si la escribiera desde cero y este mes he podido dedicarle el tiempo que necesitaba para encaminarla.
  • Dejar entradas programadas para varios meses, grabar vídeos y adelantar trabajo
  • Escribir la crónica del viaje a Barcelona, detallando todo lo que ocurrió para que no dudéis de que, cuando digo que fue un viaje de pesadilla, lo digo en serio… (saldrá en septiembre)
  • Tres visitas a fantásticos museos
  • Una escapada a Cuenca
  • Avanzar con algún curso que tenía pendiente
  • Pelearme con Facebook por un crédito publicitario gratuito que era una trampa y un engaño, ya que aprovecharon para cobrarme la campaña en la tarjeta de crédito y luego no había manera de que me devolvieran el dinero. Sigo a la espera de que me dén una solución.

Septiembre: vuelta al curro

Este mes hemos comenzado de nuevo a ir a la oficina, día sí, día no. Un nuevo reto para gestionar el tiempo, porque es difícil establecer rutinas así, por suerte, la gestión del tiempo es mi punto fuerte… Lo que me ha permitido seguir con mis proyectos, uno de los cuales está bastante avanzado (aunque no tanto como me hubiera gustado porque Linkedin me tentó con cursos de excel gratuitos durante ocho días). ¡Tendréis noticias en breve!

También he tenido momentos muy motivadores, como cuando me dijeron, en clase de esgrima histórica, que ya no tienen que tirar conmigo como si fuera una novata. ¡Aunque yo todavía me siento como una! Es bueno saber que voy mejorando y que se nota lo suficiente para que me digan algo así, la verdad es que me he visto en vídeo y casi no me reconozco 🙂

Octubre: nuevos libros y vuelta al confinamiento

La vuelta a la oficina duró hasta el primero de este mes, ¡ni a amortizar el bono me dio tiempo! Luego, hubo confinamientos, confinamientos más duros, desconfinamientos y reconfinamientos. ¡Qué caos! Menos mal que me adapto bien a los cambios y me reorganizo rápido para que me cunda el tiempo. Hablando de lo cual, encontré un artículo en el que ¿Dónde está mi tiempo? está entre los libros recomendados sobre gestión del tiempo… ¡en una revista líder en innovación educativa! Este mes también recibió nuevas valoraciones y no ha parado de volver al top 100 de desarrollo personal. ¡Muy motivador!

Pero estar obligada a quedarme en casa me ha cundido para avanzar con proyectos que no tenía previsto que vieran la luz hasta el año que viene, como el nuevo libro-recopilatorio fotográfico con las crónicas de mis viajes, Dos viajes largos y dos cortos, o mi nueva antología de relatos, 70 trozos variados.

Noviembre: recta final

Noviembre ha sido un mes aburrido y sin sobresaltos. He hecho un itinerario de cursos completo de Analista de datos impartido por Linkedin y Microsoft, he avanzado con muchos proyectos y no he salido demasiado de casa. También publiqué una entrada hablando de A qué dedico el tiempo libre, os presenté las armas con las que practico esgrima histórica y seguí con tantos contenidos como siempre.

Diciembre: un cierre de año raro

Bueno, pues aquí estamos. El año se acaba y, como de costumbre, adelanto la entrada resumen porque me voy a tomar unas merecidas vacaciones estos días. No es que vaya a hacer nada especial estos días, pero… la desconexión digital se agradece cada cierto tiempo.

Toca hacer recap del año y, la verdad, aunque me he quejado bastante (y con razón), este año ha sido mejor que 2019. El caso es que, a pesar de la coronacrisis, acabo el año con toda mi familia sana, un trabajo que me encanta, habiendo conocido a gente estupenda y con un montón de planes maravillosos para el futuro, mientras que el 2019 lo acabé sin trabajo, en una situación personal complicada y bastante deprimida, así que el balance comparativo es positivo. Aun así, ¡miedo me da el 2021! Nos viene una buena encima, pero confio en que lo afrontaremos con ánimo y lo superaremos 🙂

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